Historia Chacarita Juniors

Renato Cesarini

Te contamos la historia de Renato Cesarini, el máximo goleador de Chacarita Juniors en la primera división durante el amateurismo con 71 goles en 116 partidos jugados.

Nació en un pueblo de Italia llamado Senigaglia, en la provincia de Ancona, el 11 de abril de 1907. Su padre se llamaba Juan Cesarini y su madre Ana Mannoni. De familia pobre, convivía con cuatro hermanos y un primo. Un día el viejo arrancó solo para América, soñando como todos los que emigraban en aquel entonces, en busca de trabajo y prosperidad y con el objetivo de traer a toda la familia del antiguo continente. Era la novela de la época, la historia de muchos italianos que llegaban al país con un oficio en la valija y la esperanza de tener una vida mejor. El viejo era zapatero, de esos que trabajan a medida. Y así fue que al año envió un sobre que contenía una carta y dinero y viajó toda la familia. Su madre, que tenía unos 35 años y los tres varones: Romano, el mayor; Rómulo, el segundo; Renato, el menor; y Julio, un primo que la vieja había criado como un hijo y las dos hermanas. Viajaron todos juntos en 1908 en uno de esos barcos que tardaba tres meses en cruzar el charco.

La primera casa donde se instalaron estaba ubicada en Palermo, en el barrio porteño donde Renato estuvo arrimado siempre, mas precisamente en Agüero entre Juncal y Beruti. Después la familia se mudó a la calle Vicente López y de allí a Soler entre Humboldt y Fitz Roy. Cuando Renato tenía seis años iba a la escuelita de Santa Filomena que estaba en Santa Fe y Uriarte, pero le empezó a ganar la calle y terminó en las barriadas bravas junto a los maleantes, tenía una aptitud considerable en los estudios pero la actitud estaba enfocada en el fútbol, la acrobacia y el boxeo. Posteriormente se mudaron a Fitz Roy entre Guayanas -actual Niceto Vega- y Cabrera, y al poco tiempo a Rivera 1515.

Allá por el año 20, cuando murió su hermano Romano, el mayor, Renato no sabía lo que era la muerte, no podía comprender todavía qué significaba, fue el primer golpe duro en su vida. A los dos años, en 1922, falleció Rómulo, a los 23. Y en el mismo año, de la misma forma, cuando Renato andaba en los 14 años, se fue Julio que era como un hermano. Y quedó Renato, con sus hermanas, su padre y su madre. La familia se había achicado casi de golpe en una casa grande, así que hubo necesidad de alquilarla a huéspedes para aliviar los gastos del alquiler. Los pocos pesos que ganaba su padre no alcanzaban y no quedaba otra que salir a trabajar. Uno de sus hermanos había sido contador de un consignatario de maderas en la estación colegiales y Renato entró allí como empleado recibidor. Le pagaban 25 pesos por mes cuando el alquiler de la casa costaba 160 pesos mensuales pero la otra vida no la dejaba. Ya estaba metido en el fútbol y en la acrobacia. Era volante ofensivo y formaba parte de esos grupos de clowns que salían en los carnavales de entonces, como “Siete de oros”, “El Divertido y su cría” o “Los centenarios”. Era reconocido entre los acróbatas y contorsionistas y también empezaba a serlo en el fútbol de los barrios.

Su primer equipo de fútbol fue Sportivo Palermo, llegó a la quinta división cuando tenía 14 años, allá por el 21… Era su primer club como afiliado pero seguía jugando para el club de sus amigos Sol de Mayo, en la Liga Independiente, en la calle Humboldt y Córdoba. Desde chico jugaba en la posición de Insider derecho y a pesar de su temprana edad llegó a jugar en la primera junto al famoso Mattozi. En el Palermo estuvo dos años. En 1923, cuando cumplía 16, lo fueron a buscar del club Alvear, situado en Barrio Norte, donde intercaló entre la primera y la quinta división.

En el año 24, Cesarini fue a la Lechería de Don Eduardo para hablar con José Bruno Gaslini, un amigo que tenía en Chacarita Juniors, un centro forward con un pique y una fuerza notable, que estaba en la mira para refozar el club Alvear. Lo curioso es que la lechería, que estaba en Jorge Newbery entre Charlone y Rosetti, funcionaba como secretaria de Chacarita Juniors y Cesarini se encontró al arquero Eduardo Alterio que estaba jugando al billar solo, tirando carambolas. “Vengo a pedirte a Gaslini, me lo llevo para el Alvear”, le dijo Renato a Pibona Alterio. Pero ante la negativa del portero, que quería que jueguen todos en el Funebrero, decidieron apostar en una partida de billar. Si Cesarini ganaba, Gaslini pasaba a jugar al club Alvear, pero si él perdía tenía que jugar en Chacarita Juniors. “Debe ser la única vez que perdí en mi vida -Revela Cesarini- así fue como pasé a Chacarita, yo podía haberme negado, decir que era una broma, pero fui porque Pibona era mi amigo y estaba la palabra de por medio.”

Chacarita andaba por entonces en segunda de ascenso, era la segunda categoría de la Asociación Argentina de Football. Cuenta Cesarini que “El equipo andaba bien y teniamos que jugar contra Olivos, los dos íbamos invictos, pero justo era el día de todos los muertos y Alterio, que era masoísta, se fue a changuear al cementerio, la cuestión que nos dejó sin arquero y atajó cualquiera. Faltaban seis minutos y perdíamos 2 a 0 pero le encajé dos goles sobre el final y terminamos empatados. Ese mismo año fue la gran hazaña, ascendimos a primera peleando en un final de tres equipos. Semifinal y final con Adrogué y Bristol. Ese equipo ganó porque fue el equipo de la amistad dentro y fuera de la cancha. Hasta pusimos las chapas del estadio, cuando estaba frente a la de Atlanta.”

Siendo jugador de Chacarita, Renato Cesarini dejó el trabajo de consignatario de maderas y pasó por varios empleos. Estuvo en la estación del ferrocarril Buenos Aires en la calle Vélez Sarsfield, en la tienda Avelino Cabezas, en lo de un constructor Passera que edificaba en Parque Patricios donde cobraba 6 pesos por día y también fue vendedor en la casa Génsar. “Yo me quedé en Chacarita pero los domingos por la mañana jugaba en la cuarta de Ferro Carril Oeste junto a Roberto Cherro. “Yo iba porque me daban 20 mangos por partido. Chacarita no andaba bien, los muchachos no ganaban nada, y un día lo fui a ver al Dr. Tiburcio Padilla, que después estuvo en la A.F.A. Un tipo excepcional, gran hombre y el mejor cardiólogo de su tiempo. Usted tiene que ser el presidente del club, doctor -le dije- porque si yo lo apoyo lo van a apoyar todos. Y así nomás fue presidente de Chacarita. Me querían pagar un sueldo y no acepté. Hay que arreglar a todos, doctor, por mi no se preocupe. Hasta que todos los muchachos no ganen algo yo no firmo. Y llegó un nombramiento para todo el equipo en el Departamento Nacional de Higiene. Dejé la casa Génsar y entré a trabajar allí. Me daban ciento sesenta pesos por mes y la aliviada del horario. Era el puesto nacional que todos querían pero ya no me conformaba.”

Cesarini siempre fue amigo del talentoso Raimundo Mumo Orsi que se había ido a jugar a la Juventus de Italia en el 28 y se hizo famoso en Europa. Se enviaban cartas y Orsi le contaba como iban sus cosas en el viejo continente. “Un día me llega una carta del señor Bonifacio, un argentino que era vicecónsul en Torino. Me había escrito por indicación de Mumo y me preguntaba si quería ir para Turín, a jugar también para la Juventus. Eso fue a mediados del año veintinueve. Yo tenía 22 años y en las condiciones me ofrecían un contrato por dos años con una prima de cinco mil pesos por año. Cinco mil de la nuestra ¿Sabe cuanto era? Se compraba una casa. Y así fue. Me mandaron los cinco mil de allá junto a los pasajes. Puse 4.500 en una casa para los viejos y me quedé con quinientos.”

Debutó con la ‘Vecchia Signora’ el 23 de marzo de 1930, ante el Nápoles, dando el puntapié inicial a su mejor época como futbolista. En la Juve ganó cinco campeonatos consecutivos en la Liga entre 1931 y 1935 con la particularidad de marcar varios goles sobre el final. Esta facilidad para marcar cuando los partidos agonizaban le dio pie al periodista Eugenio Danese para crear la expresión ‘caso Cesarini’ cada vez que se producía un gol agónico. Y si bien el Tano había disputado dos partidos con la selección argentina en 1926 también vistió la azzurra en once ocasiones.

En el último año de su paso triunfal por la Juventus, Cesarini recibió un telegrama donde le contaban que los viejos estaban enfermos y pegó la vuelta a la Argentina y a Chacarita Juniors. “Me fui a vivir con los viejos en la casa de la calle Estomba 1464, a unos pasos de la Avenida Los Incas. Y me fui a Chacarita, porque en aquellos tiempos el jugador que se iba al exterior estaba obligado a volver al mismo club. Y entré como técnico y jugador. De los de antes estaban el negro Barraza, Alterio, López, Segovia y Gil. Pero no había ni sueldo porque no había guita. Yo podía caminar, moverme y vivir porque algunos mangos me quedaban pero los demás no. Y así fue que a mediados del 36 rescindí el contrato.”

La carrera futbolística de Cesarini terminó en 1937 en River Plate y tres años después de colgar los botines se convirtió en entrenador. Dirigió al River en los 40, un equipo que ganó tres Ligas y se ganó el apelativo de ‘La Máquina’. Entrenó también con éxito a la Juventus, Banfield, Boca, al Nápoles e incluso fue seleccionador argentino entre 1967 y 1968. Cesarini falleció en Buenos Aires el 24 de marzo de 1969, víctima de una embolia.

Las estadísticas de Renato Cesarini en Chacarita Juniors:

Amateurismo – Primera División:
Goles: 71.
Partidos jugados: 116.
Promedio de gol por partido: 0,61%

Profesionalismo:
Goles: 3.
Partidos jugados: 8.
Promedio de gol por partido: 0,37%

El texto fue extraído de una entrevista que brindó Renato Cesarini al periodista Julio César Pasquato, publicada en la revista Sport, un suplemento de El Gráfico, en el año 1967.

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