Historia Chacarita Juniors

Carlos Salinas

Carlos Horacio Salinas, nació el 20 de febrero de 1956 en San Miguel de Tucumán, apodado El Loco y ovacionado por los espectadores en varias oportunidades al grito de ¡Tucumano! Se crió en una familia muy humilde y tuvo que ganarse la vida en la calle. A los 8 años lustraba zapatos en la puerta de un banco, fue canillita, vendedor de bollos horneados en los partidos de San Martín de Tucumán y repartidor de ristras ajo a domicilio, entre otras changas que hizo para sobrevivir. Hijo de doña Angélica, cocinera de restaurante, y don Francisco, que trabajaba como guarda de trenes, es el menor de los siete hermanos.

Inició su carrera como futbolista en Gimnasia y Esgrima de Jujuy y a los 16 años, luego de hacer una prueba como “sparring” en Jujuy contra la Selección de fútbol de Argentina que se preparaba en Tilcara para jugar contra Bolivia por Eliminatorias, fue tentado por San Lorenzo y River Plate pero finalmente eligió el club de Núñez que le ofrecía pensión junto a los juveniles del interior: “Debuté en Primera en el ‘75, fui campeón después de 18 años, pero empezaron a buscar mi salida.”

Después de un superclásico cambió su camiseta con Marcelo Trobbiani y bajó a la confitería de El Monumental con la camiseta xeneize puesta, lo que provocó algunos inconvenientes con la comisión directiva y fue transferido a Chacarita Juniors. “Un dirigente me dijo que había dos equipos interesados: Andate a Chacarita, con la habilidad que tenés vas a andar bien, es un equipo chico, ahí vas a demostrar lo que sos”. Me querían sacar de encima, así que agarré y me fui.”

Alfio Basile, que recién arrancaba su carrera como director técnico, probó a Salinas en la posición de mediocampista ofensivo donde se destacó por su habilidad, gambetas, asistencias y caños. “Me puso a jugar en el medio y anduve muy bien. Tenía a Carlitos Ischia de 8, a Marangoni de 5 y yo jugaba de 10, adelante estaban Roque Avallay y Oscar Ferrero, el hermano del Piqui. ” En el campeonato Metropolitano de 1976 disputó 27 encuentros, convirtió 4 goles (Vélez, Atlanta, Gimnasia y Esgrima La Plata y San Lorenzo) y sufrió 2 expulsiones (Quilmes y Argentinos Juniors), y en el Nacional jugó 13 partidos, marcó 2 tantos (Atlético de Tucumán e Independiente) y fue expulsado en 1 ocasión (Independiente). En el Metropolitano de 1977 participó en 42 partidos y convirtió 6 goles (Vélez, All Boys x 2, Temperley, Platense x 2), y en el Nacional jugó 14 partidos y gritó en 7 ocasiones (All Boys x2, Los Andes San Juán, Central Norte de Salta x3, Estudiantes La Plata). Un total de 96 presencias, 19 goles y 3 expulsiones.

En un partido entre Chacarita Juniors y Boca Juniors en San Martín El Loco protagonizó una riña con Rubén El Chapa Suñé, que comenzó en el medio de la cancha y terminó en la calle: “El DT Lorenzo le había dicho a Suñé que tenía que cortar el circuito conmigo para que Chaca no tuviera fútbol y en una jugada donde no nos veía nadie, me metió una piña de atrás y me dejó sin respiración. No la esperaba, porque la jugada era en la otra punta. Se quedó agachado, haciéndose el boludo; me di vuelta y le metí un cabezazo, a lo tucumano. Con los tucumanos no te podés pelear porque te cabecean la cara. Es típica de tucumanos. Lo dejé sangrando, tuvo que pedir el cambio, pero nadie vio nada, porque la pelota estaba en la otra punta y no había cámaras como ahora. A los dos días nos entrenamos y al salir de la práctica con mi coche, veo que me sigue un Dodge, con las luces prendidas, a la mañana. Pensé estos van de urgencia, así que me corrí para dejarlo pasar y me cruzó el auto. Eran Suñé y Ribolzi. El Chapa bajó a pelearme, el Ruso se quedó esperando, nos agarramos un poco y enseguida nos separaron, porque era cerca de la cancha y pasaban por ahí varios jugadores. Se enteró el periodismo y en los diarios de la tarde salió la noticia.»

En el año 1978 estaba en la mira de Boca Juniors y para integrarse al equipo tuvo que reconciliarse con Suñé: «Al poco tiempo me llamó el presidente de Chaca a decirme que me quería Boca, que tenía que ir a la concesionaria de autos de Armando, en Pompeya. Nos sentamos, arreglamos la plata y listo, aunque me terminaron cagando el 15% del pase. Fui a reclamarle al presidente de Chaca, que le tiró la bola a Armando. Y en Boca, Armando me dijo: “No se preocupe, acá va a ganar mucho más que en Chacarita.” Se consagró campeón de la Copa Intercontinental 1977 (disputada en 1978) y de la Copa Libertadores de 1978.

Continuó su carrera en Argentinos Juniors e Independiente de Avellaneda. Posteriormente emigró a Colombia donde vistió las camisetas de Independiente Medellín y Deportivo Pereira y regresó a la Argentina para retirarse en el Alumni de Villa María en 1986.

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