Historia Chacarita Juniors

Ernesto Duchini, el gran maestro

Ernesto Emilio Duchini nació el 10 de noviembre de 1910 en pleno Barrio Norte de Capital Federal, en Charcas y Pueyrredón, y a los ocho se mudó al barrio de Chacarita. Su primer club fue Pequeño Alumni, que estaba en Concepción Arenal y Triunvirato. Jugaba de defensor, mas precisamente de half derecho (lateral derecho). A los 15 años llegó a Chacarita y debutó en 1929 en Primera cuando tenía 18, en el amateurismo, frente a Sportivo Buenos Aires cuando le tocó marcar a Carlos Peucelle, otra gloria del fútbol argentino.

1932-aguila-ernesto-duchiniEntre 1929 y 1938 disputó 177 partidos y marcó 5 goles. Su último partido oficial fue el 23 de octubre de 1938, por la 26ª fecha del campeonato, contra Platense, luego de fracturarse tres costillas. Al año siguiente la Comisión Directiva de Chacarita Juniors lo contrató como Director Técnico.

Francisco Pancho Varallo lo definió en un reportaje a Clarín como jugador: «No le pegaba a nadie. Jugaba demasiado bien al fútbol, como para preocuparse en golpear. Daba gusto verlo en la cancha con esa elegancia y esa pinta bárbara». De hecho, las únicas dos expulsiones que sufrió en toda su carrera fueron por protestas a los árbitros.

Como entrenador trabajó en cuatro clubes. Comenzó como DT en Chacarita Juniors al año siguiente de su retiro y dirigió al Funebrero en varias ocasiones, logrando el ascenso a Primera División en 1941. Luego se abocó a las divisiones inferiores del club. Estuvo en River desde 1958 hasta 1960; en Racing, en 1961, y en San Lorenzo, entre 1965 y 1971. Muchas veces fue tentado para dirigir en Primera División, pero prefirió continuar con su verdadera vocación: Las divisiones inferiores.

Duchini también estuvo a cargo de los seleccionados juveniles argentinos desde 1954, fue nombrado asesor de las selecciones menores en 1964 y armó junto a César Luis Menotti el recordado equipo Juvenil de 1979 que se consagró campeón en Japón. Su ojo clínico fue el que permitió armar otro recordado conjunto, que, también de la mano de Menotti, ganó el Torneo Esperanzas de Toulón, en 1975, con la presencia de Américo Gallego, Alberto Tarantini, Daniel Passarella, José Valencia y Daniel Bertoni, quienes fueron campeones mundiales con el seleccionado mayor tres años más tarde.

El 19 de marzo de 2006, el fútbol conmemoró un nuevo día del maestro, Duchini se despidió fisicamente pero muchos jugadores y fanáticos lo seguirán recordando por la extraordinaria enseñanza que dejó en el deporte. Sus restos fueron velados en la sede del club, ubicada en Teodoro García 3550, y posteriormente trasladados al cementerio de la Chacarita. En su honor, por el descubrimiento de varios jóvenes talentos como Roberto Perfumo, Carlos Ischia, Juan Carlos Puntorero, Oscar Mas, entre otros, se creó una academia de juveniles en Santa Fe y un predio en Necochea que hoy llevan su nombre.


EL PARTIDO DEL DEBUT

1º de Septiembre de 1929
4ª FECHA. Zona par de la Asociación Amateurs Argentina de Football.

CHACARITA JUNIORS (1): Eduardo Alterio; Eugenio Castellucci y Ernesto Cichino; Ernesto Duchini, Juan Gil y Pedro Larnicoco; Angel Fernández, Renato Cesarini, Armando Stagnaro, José Bruno Gaslini y Luis Gómez.

SPORTIVO BUENOS AIRES (1): Victor Martínez; Alberto Comaschi y Augusto Arzeni; Arcadio Julio López, Ernesto Albarracín y Rodolfo Orlandini; Carlos Desiderio Peucelle, Hércules Cilento, Visecapio Ambrosetti, Victor Apólito y Pedro Larroca.

GOLES: 70′ Gaslini – 47′ Apólito.

ARBITRO: Ricardo Riestra.


ESTADISTICA POR AÑO

Entre 1929 y 1938 disputó 174 partidos por campeonatos oficiales de 1º División y 3 por copas. Marcó 5 goles y sufrió 2 expulsiones.

1929:
Campeonato Asociación Amateurs Argentina de Football: 1 partido jugado.

1930:
Campeonato Asociación Amateurs Argentina de Football: 19 partidos jugados.

1931:
Campeonato de la Liga Argentina de Football: 18 partidos jugados.

1932:
Campeonato de la Liga Argentina de Football: 10 partidos jugados.

1933:
Campeonato de la Liga Argentina de Football: 17 partidos jugados, 1 gol (Vs. Lanús).
Copa Competencia: 1 partido jugado.
Copa Beccar Varela: 2 partidos jugados.

1934:
Campeonato de A.F.A.: 31 partidos jugados, 2 goles (Vs. Vélez Sarsfield y Ferro Carril Oeste).

1935:
Campeonato de A.F.A.: 24 partidos jugados.

1936:
Campeonato de A.F.A. Copa de Honor: 10 partidos jugados, 1 gol (Vs. Lanús).
Campeonato de A.F.A. Copa Campeonato: 13 partidos jugados.

1937:
Campeonato de A.F.A.: 25 partidos jugados, 1 gol (Vs. Gimnasia y Esgrima La Plata) y 1 expulsión (Vs. Independiente. Varios jugadores protestaron al árbitro Isaac Caswell quien decidió sacarle roja solo a Duchini).

1938:
Campeonato de A.F.A.: 6 partidos jugados, 1 expulsión (Vs. Boca Juniors por dicutir con el árbitro Juan José Alvarez).


ENTREVISTA REALIZADA POR MARCELO INCANDELA

Extraída del libro «El orgullo de ser de Chacarita», escrito por Marcelo Incandela. Editorial de Mariana Vicat.

Si la historia la escriben los hombres, no hay dudas de que Ernesto Duchini es un pedazo grande de la historia de Chacarita. Para Don Ernesto, «toda una vida al lado de Chaca» no es una frase de ocasión. Hoy, a los 90 años, incluso ya sin poder ver futbol, quien fuera jugador, técnico de la Primera y encargado del fútbol amateur del club sigue teniendo por Chaca el mismo amor que lo unió al Funebrero allá por la década del 20, cuando era un adolescente.

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«Nací en Charcas y Pueyrredón, en pleno Barrio Norte, un 15 de noviembre de 1910. Después, cuando yo tendría 10 años, mi familia pasó a vivir en Chacarita, en la calle Leiva 4052, frente al parque Los Andes», comenta Duchini en su departamento de la calle Crámer, en el barrio de Belgrano.

– ¿Cómo se vinculó a Chacarita?
– Un dirigente llamado Sungri me vio jugar en la calle y me llevó a Chacarita en el año 24. En aquel entonces se jugaba en las calles, que eran de tierra, así que venían bien para jugar la fútbol. Y en aquel entonces en todos los barrios había equipos y miles de chicos que jugábamos al fútbol. El mío se llamaba «Pequeño Alumni» en homenaje al Alumni grande, que era el modelo al que todos queríamos imitar en aquella época.

– ¿Usted de chiquito era hincha de Chacarita?
– No, a pesar de vivir enfrente de la cancha, porque en aquella época, Chacarita tenía la suya en Parque Los Andes; yo era hincha de River. Ya desde los 10 años lo iba a ver. Mi padre me llevaba hasta la cancha que quedaba en la Dársena Sud, porque teníamos un tranvía, el 12, que nos dejaba justo porque hacía el trayecto Chacarita-La Boca. Pero eso fue de chico. Cuando empecé a jugar en Chacarita, la suerte de Chacarita Juniors era mi mayor preocupación. Por eso seguí toda la campaña del ascenso en 1924. El equipo que ganó ese año formaba con Alterio, Silva y Loupías; Amicone, Vaccaro y Avancini; Franchelli, Cesarini, Gaslini, Pérez y Lus.

– ¿Que canchas de Chacarita conoció?
– Y… conocí las tres canchas. La de Parque Los Andes cuando en el año 24 jugaba en las divisiones inferiores. Después, la otra cancha, en Humboldt, frente a la de Atlanta. Y, por supuesto, también la de Humboldt 300.

– ¿Qué posición ocupaba en la cancha?
– Era half derecho y en esa posición llegué a debutar en Primera Divsión en 1928 *1, ante Sportivo Buenos Aires, y me tocó marcar nada menos que a Carlos Peuccele. Para mi fue una emoción muy grande porque no esperaba debutar tan pronto en Primera División. Fue un debút imprevisto. Después, ya en el 30, empecé a ser titular. Y en el 31 Chacarita hace una campaña fabulosa. Les gana a todos los grandes. Pero se destaca el triunfo sobre Boca Juniors, que fue el campeón de ese año. Habíamos empatado el partido de ida 0-0, y en la revancha Chacarita Juniors le gana en la cancha de San Lorenzo de Almagro por 3 a 1.

– Ese 0-0 es el primer partido de la historia del profesionalismo y usted estuvo presente…
– Claro que si.

– Debe ser un orgullo…
– Absolutamente. Ese día, el equipo jugó con Alterio, Cichino y De Vicente; yo, Brizuela y Gil; y adelante, Cruz Seijas, Stagnaro, Stuchetti y Gómez. Esa formación se modificó después porque el equipo no andaba. Entonces llegaron unos santiagueños que fueron fabulosos: Luis Díaz, uno de los mejores forwards que hubo aca en la Argentina, Coria y Marcos Díaz. Con esos refuerzos ganamos una cantidad enorme de partidos.

– Ernesto, hoy en día la hinchada de Chacarita es famosa por lo seguidora y numerosa que es, ¿En aquellos años era así?
– Si, Chacarita siempre fue gran figura en el fútbol. Después de los cinco grandes venía Chacarita Juniors. No había dudas.

– ¿Cómo era su relación, como jugador, con la hinchada?
– Me querían mucho porque era de Chacarita, del barrio. Era medio el ídolo del barrio. Sí, la gente me quería mucho.

– Además, estaban los encuentros en el Bar Argentino…
– Sí, era un café que no cerraba en todo el día, y que visitaba mucha gente de los alrededores, por ejemplo Paternal, Urquiza, San Martín… Tenía 36 billares, y en aquel entonces se jugaba mucho al billar, así que estaba completamente concurrido, todos los días.

– Y los temas debían ser fútbol y tango…
– Fútbol sobre todo, y se hablaba siempre de Chacarita Juniors, porque la gente que iba, la mayoría era de Chacarita.

– ¿Y usted iba allí en su época de jugador?
– Sí, sí. Y allí se daba una cosa muy linda, porque venían los hinchas a hablarnos, a alentarnos para el partido siguiente. Y no iba sólo yo; también concurrían otros jugadores como Cesarini, Gaslini…

– Y también gente del tango…
– También. Allí tocó Osvaldo Pugliese.

– En el campeonato de 1931, el primero de la era profesional, Chacarita realizó una brillante campaña que le permitió terminar en la séptima posición. Un hecho muy recordado de esa temporada fueron los 12 partidos invicto (Con ocho victorias consecutivas) que tuvo el equipo.
– Aquel era un gran equipo. Me acuerdo que por el invicto, un poco antes de que se perdiera, nos dieron un premio de 750 pesos. Nos lo pagó el doctor Padilla en persona, el 11 de octubre de 1931 le ganamos a Estudiantes por 5-1 en cancha de River.

– ¿Era una cantidad importante para la época?
– Y… era una barbaridad. Imagínese que a mi madre le amoblé toda la casa con esa plata.

– Ernesto, para que la gente que no lo vio jugar se ubique, ¿Qué tipo de jugador era usted?
– Yo era un jugador de técnica: ¡Si, pesaba 56 kilos!; pero también sabía pararme en la cancha. Mi espejo era Juan Evaristo, de Boca, el hermano de Mario, un verdadero crack, un gran jugador.

– Dicen que a usted no le gustaba perder, que cuando Chaca era derrotado usted se ponía muy mal, incluso que llegaba a llorar…
– Y, claro… ¿A quién le gusta perder? Todos queremos ganar. La victoria es alegría y la derrota, tristeza. Así era para mí.

– ¿Cómo sigue su historia como jugador de Chacarita después de aquel recordado año 31?
– Continué jugando normalmente hasta el 38. Ese año jugando contra Platense, un jugador llamado Pegoni *2 me fracturó tres costillas. Fue una desgracia, sin mala intención de parte de ese muchacho. Pero ahí dejé de jugar y me hice director técnico.

– ¿Se hizo técnico inmediatamente?
– Claro, así que no noté la ausencia del fútbol.  Ser entrenador era una idea que me gustaba. Había aprendido de muchos compañeros que cumplían las dos funciones. Por ejemplo, en el famoso año 31, el técnico era Bartolomé Brizuela, que era jugador de fútbol y a la vez hacía de entrenador. A mí los dirigentes me ofrecieron el cargo porque ya sabían que yo era medio técnico adentro de la cancha, yo ya dirigía al equipo cuando jugaba.

– Entonces en el 39 usted empieza a dirigir y, dos años más tarde, en el 41, conduce al equipo que gana el ascenso a Primera…
– Si, efectivamente, ganamos el campeonato con 13 puntos de ventaja. Por la diferencia que ganamos, fue uno de los campeonatos que viví con mayor tranquilidad, a pesar de que teníamos la obligación de devolver el club a Primera.

– ¿Por qué no siguió dirigiendo al primer equipo?
– Y… no me gustaba, no era algo que sentía. Yo quería trabajar con los chicos, me parecía que era algo mucho más gratificante, porque había muchas más posibilidades de formarlos. Así que empecé a trabajar con las divisiones inferiores en 1944.

Y vaya que hizo bien su trabajo Don Ernesto. Como muestra vale el caso de los torneos de inferiores del año 1952, en los que Chacarita jugó cuatro finales de campeonato, todas el mismo día. En la cancha de Platense, la cuarta jugó contra River y la quinta contra Ferro; y en la cancha de los de Caballito, la sexta y la octava contra Boca. De esas cuatro categorías, tres salieron campeonas: cuarta, quinta y sexta.

– ¿Cómo era la manera de buscar jugadores en ese entonces?
– Bueno, la clave era tener paciencia para mirar. Recorría muchos potreros. Yo saqué una cantidad enorme de jugadores de potrero. Y no sólo de potreros de la zona de Chacarita. No, eran de todos los barrios.

– ¿Cómo se trabajaba por entonces, se entrenaba mucho?
– Y, no era como ahora que practican todos los días. Igual, yo era uno de los mas exigentes, así que se entrenaba tres veces por semana. Y después, claro, estaba el día del partido.

– ¿Y los chicos querían ir a jugar a Chacarita en ese entonces?
– En ese entonces todos querían ser de las divisiones inferiores de Chacarita. Eso era un orgullo.

– ¿Qué nombres se le cruzan de todos los chicos que deben haber pasado por sus manos?
– Son muchos, yo estuve 15 años de mi vida trabajando en Chacarita. Me acuerdo de muy buenos jugadores: Campana, Busico, Pizarro, Perfecto Rodríguez, Roberto Moreno, Montero, Pegnotti, Mario Rodríguez, Savoy, Brookes, Neumann, García Cambón, Ischia, una cantidad enorme.

– ¿Qué debía tener en aquel entonces un jugador para llegar a triunfar con la camiseta de Chacarita, además de ser un buen jugador?
– Ser gente; por eso, yo más que técnico de divisiones inferiores he sido padre de divisiones inferiores. Salvé a muchos chicos de la calle.

– ¿Si de todos aquellos a los que hizo mención debe elegir uno, por quien optaría?
– Ricardo Pegnotti. Fue un fenómeno del fútbol. Uno de los más grandes jugadores que existieron en las divisiones inferiores del fútbol argentino.

– Ahora, cuando un chico despunta, pasa inmediatamente a un club o se va a Europa, ¿Cómo era entonces?
– No pasaba como ahora; pero tampoco era muy distinto. En Chacarita tuvimos tres jugadores de quinta división que pasaron a jugar a la Primera de Boca. Fueron Miguel Angel Basílico, Héctor Raúl Heredia y Adolfo Murieda.

– ¿Y usted cómo le cayó?
– Los dirigentes mandaban, y ellos decidieron hacer la negociación. Para mí, íntimamente, fue una enorme satisfacción. ¡La pucha! Pasar de la quinta división a la Primera de Boca no era cosa de todos los días…

Lo de Duchini en las divisiones inferiores de Chaca fue brillante. Otra muestra: entre 1944 y 1954, el club invirtió 600.000 pesos en las divisiones menores bajo la conducción de Don Ernesto. Y solamente por la venta a Boca Juniors en 1949, de Francisco Campana y Eduardo Busico -surgidos de ese semillero-, Chacarita cobró 350.000 pesos y varios jugadores, entre los que se encontraba Eduardo Ricagni, al que Chaca vendió por un año más tarde a Huracán por 600.000 pesos. La cuenta es perfecta: 600.000 gastados en una década contra casi un millón facturados en la operación de apenas dos jugadores. Por eso no extrañó que Duchini fuera requerido en otros destinos. Y así llegó a trabajar en River, Racing, San Lorenzo, Independiente y el departamento juvenil de las selecciones nacionales. En esos lugares, este funebrero de alma sacó grandísimos jugadores de nuestro fútbol y formó, trabajando para la A.F.A., uno de los mejores equipos que se recuerden: el Juvenil de 1979.

«Cuando dejé Chacarita, nunca pasó un día que no me interesara por su suerte. Chacarita Juniors siempre estuvo en mi corazón», comentaba el maestro.

– Ernesto, ¿Que recuerdo tiene usted del gran logro en la historia del club: el campeonato que ganó Chacarita en el 69?
– Fue una gran alegría. Yo trabajaba en San Lorenzo y me acuerdo que andaba siempre preguntando por cómo le había ido a aquel equipo.

– Eso lo vivió con la satisfacción del hincha…
– Sí, con mi mujer, que también se hizo de Chacarita, nos preocupábamos por seguir los resultados. Me acuerdo de la alegría que se vivió con los hinchas. Es un recuerdo imborrable.

– ¿Que representa Chacarita en su vida, Don Ernesto?
– Para mí, mucho, casi todo… Estuve tantos años, como jugador, trabajando en divisiones inferiores, y saqué tantos jugadores que considero hijos espirituales, así que… imagínese.

– ¿Cuál es su recuerdo más feliz relacionado con Chaca?
– Las mayores alegrías las tuve, primero, en aquel campeonato del 31, cuando ganamos todos esos partidos tan importantes. Fueron momentos felices, en los que pudimos poner bien alto el nombre de la Institución. Después otro momento que recuerdo felizmente fue cuando ganamos el ascenso, en el 41, cuando yo era técnico del equipo.

– ¿Y el más triste?
– Bueno, el más triste fue cuando Chaca descendió, en el año 1940 porque salimos últimos.

– ¿Para usted qué lugar ocupa Chacarita en el fútbol argentino?
– Hubo un momento en el que Chacarita estaba entre los más grandes.  En la epoca de la cancha de Humboldt era impresionante la cantidad de socios que tenía el club. Además, la nuestra era una de las pocas canchas iluminadas, e incluso llegó a jugar ahí la Selección. Ahora (Año 2001) parece que el club está luchando para volver a ser lo que fue.

– ¿Por qué cree que la gente de Chacarita es tan seguidora?
– No sé bien por qué. Pero lo cierto es que el hincha de Chacarita es muy orgulloso de su club y, por eso, siente que es una obligación estar siempre cerca del equipo, para apoyarlo.

*1 Debutó en 1929.

*2 El jugador se llamaba Mario Pajoni.

One thought on “Ernesto Duchini, el gran maestro

  1. Rosario Vázquez says:

    Donde puedo conseguir el libro » el orgullo de ser de chacarita»?
    Se lo quiero regalar a mi novio para su cumple ahora el 18 de enero. Desde ya, muchas gracias! Ojala me puedan ayudar a conseguirlo.

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